viernes, 20 de marzo de 2009

Variantes del español y traducción

Este post está directamente inspirado en el último artículo del colega traductor Fabio Said, cuyo blog fidus interpres es de lectura obligatoria para cualquier traductor. ¡Les sugiero que entren ya a su blog y lo lean! Y es un tema que da para largo...

Fabio discursa sobre el traducir para un país específico que se comunica con determinada variante, en este caso del español, por lo que deberíamos tener el cuidado de usar la variante del público al que se destina la traducción. Sonaría demasiado ajeno y extraño para un argentino leer un texto de circulación corriente, un aviso de televisión o de una revista, por ejemplo, que usara una frase como estas alubias me gustan mogollón o, ¡mucho peor!, coja las palomitas por detrás o qué guay. Asimismo, para un español si leyera algo como no te hagas el canchero en el boliche, hay que agarrar bien la bombilla, dame una pajita. O para quien no es de Venezuela que te nombren caraotas, te ofrezcan un cambur o te halaguen con un qué pava estás. Aunque se entendiera lo que se quiso decir, el traductor le estaría agregando al texto una extrañeza que quizás no traía el texto original.

Pero otra cuestión es cuando tenemos que traducir al español un texto de amplia circulación para países hispanohablantes en general, una página web, por ejemplo. Entonces uno intenta usar un español estándar, aunque tenemos que confesar que muchas veces los criterios para decidir qué palabra o expresión usar son confusos, pincipalmente porque no podemos hablar de un sólo y único español estándar. Existen sí criterios adoptados por diarios y editoriales, así como también un traductor responsable y comprometido con su labor debería tener los suyos, no es algo que se deba dejar de lado. Lo importante es ser consciente de las decisiones que uno toma y para eso hay que tener muy en cuenta el público al que se destina la traducción.

Leonardo Wolfson en su libro El placer de traducir también reflexiona sobre este tema en un capítulo y nos da un excelente ejemplo de uno de los talleres de traducción que dictó. También es de lectura obligatoria, ¡y placentera!

No dejen de visitar el blog que pronto compartiré con ustedes más reflexiones sobre las variantes del español y la traducción. ¡Y no se olviden de dejar sus comentarios!

viernes, 13 de marzo de 2009

“Non calentarum, largum vivirum”

Esta máxima debería guiarnos siempre. Si la seguimos, seguro que tendremos una vida larga y sana. Pero cabe aclarar, antes de más nada, que “calentarse” en el habla popular argentina no tiene nada que ver con lo sexual, sino que quiere decir enojarse mucho, sentir rabia, ponerse furioso. Por eso se nos llama “calentones”, porque es verdad que somos un pueblo enardecido, a veces furioso y también muy peleador. Por eso es tan bueno cuando una mano amiga se te apoya en el hombro y te dice: “¡No te calentés, che!”

Bueno, acá estoy aprendiendo a no calentarme, pero hay ciertas cosas que mmmm, mejor sacar la bronca para afuera (¿o no?)... como podemos ver en la memorable "Marcha de la bronca", una canción símbolo de la historia argentina de los años 70 compuesta por Miguel Cantilo .

martes, 3 de marzo de 2009

El lugar donde nacemos nos marca con sangre

Es verdad que después de tantos años viviendo en Brasil uno se "abrasilera", por decirlo de alguna manera. Que la tonada se vuelve más musical aun cuando hablamos en castellano. Que muchas veces almorzamos arroz y feijão. Que nuestros modos se suavizan, ¡tan amables somos acá en Minas! Y que bueno, al final está "tudo bem":)

Pero, no hay vuelta que darle, "el lugar donde nacemos nos marca con sangre", como suele decir mi gran amigo Gustavo Dall'occhio, un pintor argentino radicado en Río desde hace un par de años y autor del cuadro porteño que ilustra este post.

Podré llegar a quedarme en Brasil años de años, pero nada ni nadie me saca el mate amargo que tomo en ayunas todas las mañanas, ni el té (negro, porsu) con un chorrito de leche y bien caliente a la hora del té, cierta manera peculiar de decorar la casa (se ve en algunos detalles nomás), una manera especial de arreglarme con los colores haciendo juego (siempre!), el brindar mirando a los ojos, el querer pelearme con todo y con todos cuando algo me parece injusto o sale mal, y el hacer las cosas con mucha garra y mucha pasión.

¡Derecho hacia el horizonte no hay fin!


Visiten uno de los blogs de Gustavo y conozcan sus maravillosos cuadros, pintados con la más pura pasión porteña! :)