miércoles, 13 de octubre de 2010

Por lo desparejo de la pareja

de Julieta Sueldo Boedo

Especial para Julia y Matheus en el día de su ceremonia

Yo acá, vos allá
Yo allá, vos acá
A veces muy juntos
También pegoteados hasta transpirar
de amor de querer ser uno y...
¡desaparecer!

Aparezco, aparecés
Minutos incoherentes e inexactos
No nos cruzamos en el laberinto

Para ser pareja
seamos desparejos

¡Uno más uno es mucho más que dos!

martes, 21 de septiembre de 2010

Amerita reservar un lugar para las palabras nuevas

Algo que nos pasa a quienes vivimos afuera del lugar donde nacimos es que no renovamos nuestro vocabulario con aquellas palabras que se ponen de moda en nuestra ciudad de origen. El "no sos de acá" se nos nota principalmente en dos aspectos: en la tonada más suave, sin tantas marcas o no tan pronunciadas como los "locales", aunque de cierta manera seguimos siendo locales, ¿o acaso no estamos hablando de donde nacimos y fuimos criados? Y también porque a veces usamos palabras de otras épocas o desconocemos las que están de onda en el habla de hoy. Qué copado, ¿no? (uy, uy, con esta palabra lo dije todo, a qué época de la city porteña nos remite, ejem, ejem...).

En mi útlimo viaje a Buenos Aires me sorprendió una palabra que me llegaba con ruido y me produjo cierta molestia auditiva al principio, supongo que porque antes no se usaba, o no tanto como ahora. Al principio no distinguía bien qué palabra era, pero como me la repitieron diversas veces en muy distintas ocasiones, ahora ya la tengo más que incorporada. Es más, diría que terminó conquistándome.

Con una compañía más que especial, en un momento también especial en el que el pasado y el presente se tocan y se miran, pasamos por un lugar que me quedé con las ganas de conocer: el restaurante de La Bodega del Fin del Mundo. Pero no pudimos entrar porque en cuanto llegamos nos informaron que era imposible conseguir una mesa y que deberíamos haber reservado con anticipación, más siendo un sábado a la noche en pleno Palermo Hollywood.
Cuestión que la recepcionista nos despidió con un "Amerita reservar". Hete aquí que este verbo todavía ni está en el DRAE, pero sí ya ha sido completamente incorporado al habla porteña de hoy.

Ah, ¿sobre la Bodega del Fin del Mundo? Sin duda, amerita volver a Buenos Aires, hacer la reserva y probar las exquisiteces del lugar y sus vinos patagones. ¡Por supuesto siempre en buena compañía!


Entren a la página del restaurante para curiosear y lean esta reseña. También acá tienen una definición de ameritar de la Academia Peruana de la Lengua, aunque confieso que no he buscado mucho, me bastan las experiencias porteñas para entender los sentidos de la nueva palabrita.

Estoy contenta de haber retomado el blog, a ver si ahora le damos con más frecuencia. Les recuerdo que mi propuesta no es académica ni nada eso, podrán ver que aunque las experiencias lingüísticas transitan por aquí y me inspiran, lo que me mueve a escribir es algo mas íntimo.

domingo, 23 de mayo de 2010

Esa vana costumbre que me inclina al sur...

1964 (de Jorge Luis Borges)

I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra

y te puede matar una guitarra.


II
 Ya no seré  feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
La muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
 y del amor. La dicha que me diste
 y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Carnavaleando en BH

Así que en pleno carnaval, y en Belo Horizonte, donde se supone que no hay festejos carnavalescos, decido darle una resucitada al blog, ¡hay que aprovechar esta energía carnavalera!
Gozamos sí, como todo aquel que vive en Brasil, de casi 5 días de feriado: desde el sábado de carnaval hasta el miércoles de ceniza a las 12:00 todo Brasil para, sólo vive el Carnaval. Pero BH no tiene tradición carnavalera, los "belohorizontinos" parten hacia Diamantina, Ouro Preto, Río, Salvador, Recife o huyen a una casita de campo en las montañas, dejando la ciudad como muerta, no se ve un alma en las calles... Aun así, en algunos rincones de la ciudad, se reúnen grupos de gente disfrazada con sus bombos y tambores a cantar y pasearse por las calles, les puedo asegurar que también son pura energía y te contagian con su ritmo hasta hacerte bailar.

Cuando era chica y vivía en Buenos Aires ningún día del carnaval era feriado y lo único que hacíamos de distinto era tirar bombitas de agua por la calle o, mejor dicho, ¡escapar de ellas!

¿Será por este espíritu carnavalero que se suele decir que el brasilero es un pueblo alegre? Ojo que esto tiene sus matices, pero es cierto que la energía que sentimos cuando estamos en medio del carnaval es de soltura total, alegría, algo inexplicable y que hay que vivirlo. Les dejo para que conozcan (o recuerden) una canción del cantante argentino Charly García, de 1982, en la que dice la famosa frase "la alegría no es sólo brasilera". Eso está por verse, ¿no? ¿Vos qué opinás?




Yo no quiero volverme tan loco (Charly García, 1982)
Yo no quiero volverme tan loco
yo no quiero vestirme de rojo
yo no quiero morir en el mundo hoy.
Yo no quiero ya verte tan triste
yo no quiero saber lo que hiciste
yo no quiero esta pena en mi corazón.

Escucho un bit de un tambor entre la desolación
de una radio en una calle desierta
están las puertas cerradas y las ventanas también
no será que nuestra gente está muerta?
Presiento el fin de un amor en la era del color
la televisión está en las vidrieras
toda esa gente parada que tiene grasa en la piel
no se entera ni que el mundo da vueltas.

Yo no quiero meterme en problemas
yo no quiero asuntos que queman
yo tan sólo les digo que es un bajón.
Yo no quiero sembrar la anarquía
yo no quiero vivir como digan
tengo algo que darte en mi corazón.

Escucho un tango y un rock
y presiento que soy yo
y quisiera ver al mundo de fiesta.
Veo tantas chicas castradas y tantos tontos que al fin
yo no se si vivir tanto les cuesta.
Yo quiero ver muchos más delirantes por ahí
bailando en una calle cualquiera
en Buenos Aires se ve
que ya no hay tiempo de más
la alegría no es sólo brasilera.

Yo no quiero vivir paranoico
yo no quiero ver chicos con odio
yo no quiero sentir esta depresión
voy buscando el placer de estar vivo
no me importa si soy un bandido
voy pateando basura en el callejón

Yo no quiero volverme tan loco
yo no quiero vestirme de rojo
yo no quiero morir en el mundo hoy.
Yo no quiero ya verte tan triste
yo no quiero saber lo que hiciste
yo no quiero esta pena en mi corazón.
Yo no quiero sentir esta pena en mi corazón.